Cáncer de mama, claves de detección precoz

SALUD

Diagnosticar el cáncer de mama en sus primeras fases aumenta de manera muy significativa las probabilidades de curación. Por ello, es importante seguir las recomendaciones de los oncólogos en lo relativo a la detección precoz.

 “Existe el consenso científico de que el conocimiento de las propias mamas y comunicar pronto al médico los cambios que en estas se detecten es fundamental en el diagnóstico precoz de los tumores de la mama”, manifiesta Aitana Calvo, oncóloga de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

 
+++ “Entre los factores que podemos controlar y que disminuyen las posibilidades de padecer cáncer de mama, la oncóloga detalla que evitar el exceso de peso, el alcohol y el tabaco, practicar ejercicio con regularidad y la lactancia materna, pueden contribuir a hacer descender el riesgo de desarrollar cáncer de mama”, afirma la doctora.
 
+++“Las guías internacionales recomiendan la realización de mamografías dentro de los programas de cribado (es decir sin que exista evidencia de enfermedad), en mujeres a partir de los 40 o 50 años. La siguiente mamografía debería repetirse entre uno y dos años más tarde”, expone la doctora Calvo.
 
El cáncer de mama se produce cuando células sanas de la glándula mamaria degeneran y se transforman en tumorales, que proliferan y se multiplican hasta constituir un tumor.
 
“La causa de la mayoría de los tumores de mama es desconocida, aunque sí se han identificado numerosos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer cáncer”, señala Aitana Calvo, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
 
 La especialista explica que los factores de riesgo más importantes son ser mujer, pues el cáncer de mama en el varón es muy infrecuente, y cumplir años, ya que las posibilidades de padecer cáncer de mama aumentan con la edad.
 
“Tener antecedentes de cáncer de mama en la familia, determinadas mutaciones genéticas, haber tenido la primera regla a una edad temprana o la menopausia tardía, la ausencia de embarazos o el primer embarazo a una edad superior a los 30 años, los tratamientos hormonales, la radioterapia torácica recibida por otros tumores o las enfermedades benignas de la mama, aumentan las posibilidades de tener cáncer de mama”, aclara.
 
 La doctora Calvo apunta que muchos de estos factores no son evitables, pero subraya que también existen modificaciones en el estilo de vida que pueden contribuir a reducir el riesgo de presentar la enfermedad. 
 
Entre los factores que podemos controlar y que disminuyen las posibilidades de padecer cáncer de mama, la oncóloga detalla que evitar el exceso de peso, el alcohol y el tabaco, practicar ejercicio con regularidad y la lactancia materna, pueden contribuir a hacer descender el riesgo de desarrollar cáncer de mama.
 
“De forma global, un tercio de todos los tumores son evitables, por lo que llevar un estilo de vida saludable es muy importante para disminuir las posibilidades de padecer no sólo el cáncer de mama sino todo tipo de tumores”, afirma.
 
 DETECCIÓN A TIEMPO.
 
 En el caso del cáncer de mama, un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia. En este sentido, la mamografía tiene un papel muy destacado. Se trata de una radiografía de las mamas que se realiza con dosis bajas de rayos X y que permite detectar las lesiones que pudiera haber en el tejido mamario.
 
“Las guías internacionales recomiendan la realización de mamografías dentro de los programas de cribado (es decir sin que exista evidencia de enfermedad), en mujeres a partir de los 40 o 50 años. La siguiente mamografía debería repetirse entre uno y dos años más tarde”, expone la doctora Calvo.
 
 La oncóloga precisa que la sensibilidad de la mamografía es menor en mujeres con mamas densas, por lo que algunos autores recomiendan la realización de ecografías mamarias adicionales en este grupo de mujeres. 
 
Además, indica que en mujeres con alto riesgo de cáncer de mama puede recomendarse la realización de una resonancia mamaria. “Estas son recomendaciones generales, por lo que siempre debe hacerse una valoración de los riesgos y beneficios de la realización de la prueba de forma individualizada”, recalca.
 
 Además, entre una mamografía y la siguiente, es recomendable autoexplorarse las mamas. Este también es un hábito muy útil para aquellas mujeres a las que, por edad, aún no se les recomienda hacerse mamografías.
 
“Existe el consenso científico de que el conocimiento de las propias mamas y comunicar precozmente al médico los cambios que en estas se detecten es fundamental en el diagnóstico precoz de los tumores de la mama, especialmente en el periodo que transcurre entre mamografías. Se trata de un método barato, inocuo y no doloroso”, señala la doctora Calvo.
 
 La oncóloga detalla que la exploración puede realizarse en la ducha, de pie con el brazo del lado explorado por encima de la cabeza o tumbada, para que el tejido mamario se distribuya y facilite la exploración.
 
“Deben explorarse siempre ambas mamas y ambas axilas y hay que evitar la exploración en los días precedentes o posteriores a la menstruación porque el tejido es más sensible y porque en este momento es normal detectar engrosamientos que no son patológicos”, aconseja.
 
“ Si, en el transcurso de una exploración, se encuentran cambios, enrojecimiento de la piel o engrosamiento de tejido, es preciso consultar con el médico”, asegura.
 
 Estas medidas son de suma importancia pues cuanto antes se detecte la enfermedad, mayores son las probabilidades de curación. En este sentido, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) señala que el cáncer de mama “es una enfermedad grave, pero se puede curar si se detecta a tiempo”.
 
“El diagnóstico precoz es el factor más importante para curar el tumor. La curación en estadios localizados es prácticamente del 99 % y de aproximadamente el 85% en estadios con afectación de ganglios próximos. Sin embargo, estas cifras son mucho menores cuando la enfermedad se ha extendido a otros órganos”, manifiesta la doctora Calvo.
 
 La experta destaca que, de forma global, las cifras de mortalidad han experimentado un descenso progresivo desde 1991, lo que apunta hacia “un beneficio evidente de los programas de diagnóstico precoz y de los avances terapéuticos”.